11.12.09

COLORES PRIMARIOS, COLORES SANTOS

(Dedicado a Abel Escudero Zadrayec y a la memoria de Gustavo Cerati y Daniel Melero, QEPD)

Uno mira y ve solo lo que filtra su ser. Observa los colores, pero los relaciona con los contornos y se pierde en las formas. Será porque los colores parecen tan comunes y cotidianos que ya nadie repara en ellos. Aunque esto no es mortal, puede ser útil redescubrir los colores.

Muchas veces uno está en condiciones de poder empalagarse con el rosado de las mejillas de un niño pero no lo hace, tal vez por vergüenza o por los celos de los padres de la criatura, que temen que este termine con mal de ojo.

Incluso muchas veces nuestro morbo nos pide la cruda palidez del difunto en el velorio, sobre todo con lo social que se han vuelto estos eventos.

El verde musgo en los panes olvidados, el ocre otoñal en los dientes con nicotina.

El apasionado rojo que circunvala a una protuberancia de pus.

¡Quién pudiera aprovechar cada momento para mirar como se debe!


(1999, o por ahí, a propósito de esto)

22.11.09

Descansa

Así será, nona.
Puramente recuerdo, y luego olvido.
Como todos, ya lo sabés.
Y si tus dudas más duras,
las que dieron fuego al dolor
hoy no proscribieron
al menos será ese silencio
perpetuo el que se lleve
la herida que no cerraste.

Al fin el fin,
el que acalló la mirada ida
que nunca perdió la trasparencia
y me dejó ver cómo duele
aún sin gritos, sin gestos.
Llegó el paseo tardío
para vos, que no viste el mar
pero sabías de su bravura.

¿Habrás vuelto al San Giorgio
anterior a la guerra y al progreso?
¿En cual de tus tierras
será este sueño?
¿Serás joven, o ya madre?
¿Serás la que teje o la que baila?
¿Que habrá en azules
reflejado por siempre?

Al fin, nona, la cárcel
será tierra y luego nada.
Al fín tus manos enormes
podrán olvidarse las llaves.
Al fin tus ojos serás preciosos
también en la lejanía.
Al fín te extraño.
De una buena vez lo logramos.

22.10.09

I'm doing well

Los junté todos. Los até, espalda con espalda. Apretaron las nucas unas con otras.
Les pegué los párpados con cinta, y les puse gotas para que no se les secaran los ojos.

Soplé la armónica como si gritara. Me dejé caer, y me retorcí en el suelo, sin dejar de tocar.

Me enredé en el cable del micrófono. La tierra se me pegaba en la cara.

El volumen del parlante hacía vibrar el piso y la ventana tapiada.

Soplé hasta desgañitar. Tos de perro por morir, sin dejar de tocar.

Y ellos lo vieron y lo oyeron. La música los fundió, los volvió siameses.

Tenían los ojos como conejos, de tan secos.

Siameses y ciegos.

Demonios.

8.9.09

Haiku

No contamina
quien estruenda sus gases.
Solo se anuncia.

27.7.09

Celoso






Había una vez un joven que estaba muy celoso de una muchacha bastante voluble.


Un día le dijo:
-Tus ojos miran a todo el mundo.

Entonces, le arrancó los ojos.


Después le dijo:
-Con tus manos puedes hacer gestos de invitación.

Y le cortó las manos.


“Todavía puede hablar con otros”, pensó. Y le extirpó la lengua.


Luego, para impedirle sonreír a los eventuales admiradores, le arrancó todos los dientes.


Por último, le cortó las piernas. “De este modo -se dijo- estaré más tranquilo”.


Solamente entonces pudo dejar sin vigilancia a la joven muchacha que amaba. “Ella es fea -pensaba-, pero al menos será mía hasta la muerte”.


Un día volvió a la casa y no encontró a la muchacha: había desaparecido, raptada por un exhibidor de fenómenos.






Historia del joven celoso, de Henri Pierre Cami

6.7.09

En tu pequeña burbuja empañada

Claro que las personas no cambian.
¿Por qué habrían de hacerlo?
Sigo siendo el mismo ingenuo
que cree que los ciegos
sanan de modo espontáneo.
Evidentemente no curan
ni los libros ni los lauros,
ni los cargos ni los birretes.
Un ser oscuro es un vórtice.
Y contra eso, nada.
Ni mi necedad.

2.7.09

F L U


















Eviscerado. Desmantelado el sueño busco reubicarme en el tiempo. Porque no distingo un mes atrás de un año atrás, de seis años atrás. Todo zumba. Las córneas piden piedad. Arde la garganta sin haber gritado. Arden las yemas de los dedos de los pies.

Los nudillos hacen crack. El cuello. La columna. El cuello otra vez hace crack.

En la otra habitación ella duerme.

Yo me aturdo.